7 octubre 2014 | Santiago Igartúa | Proceso
Con frecuencia aparecen
en esta sección mensajes de personas desesperadas por el asedio de los
despachos de cobranza. En muchas ocasiones buscan en sus teléfonos o
domicilios a personas que no viven ahí o ya se mudaron. ¿Será posible
meter en cintura a esa calamidad? La Condusef piensa que sí. Ayer
publicó en el Diario Oficial de la Federación una serie de
reglas a las que –ya veremos– deben sujetarse.






