
MÉXICO, DF (apro).- Por su condición de migrantes temporales, decenas
de miles de trabajadores agrícolas en Canadá –entre ellos mexicanos– se
encuentran vulnerables ante los abusos laborales que la propia
legislación canadiense permite, denunció hoy el Sindicato de
Trabajadores Unidos de la Alimentación y el Comercio (UFCW, por sus
siglas en inglés).
“Los ambientes de trabajo niegan las protecciones laborales, los derechos y la capacidad de organizarse de manera efectiva y de negociar colectivamente”, planteó el sindicato, al precisar que “estas limitaciones han creado una relación muy desigual entre la industria agrícola y los trabajadores agrícolas migrantes”.
Canadá y México ratificaron en 1973 el Programa de Trabajadores
Agrícolas de Temporada (SAWP, por sus siglas en inglés) –creado en
1966–, a través del cual el gobierno mexicano recluta y envía jornaleros
a las regiones del país que carecen de una mano de obra escasa, por
periodos de ocho meses reconducibles al otro año, explicó el UFCW.
El sindicato indicó que, con el argumento de proteger a las pequeñas
explotaciones familiares, la legislación canadiense niega derechos
laborales, de salud y de seguridad a los trabajadores agrícolas, pero
subrayó que “la granja familiar es en gran parte una reliquia del siglo
XIX y principios del siglo XX”, e insistió en que el modelo de
producción agrícola se acerca hoy en día más al modelo industrial.
A consecuencia de lo anterior, los trabajadores canadienses “no están
dispuestos a hacer el trabajo agrícola por los salarios ofrecidos”, lo
que permite a los operadores “importar” una cada vez mayor mano de obra
barata del extranjero: de acuerdo con el UFCW, más de 45 mil migrantes
de distintos orígenes laboran actualmente en el campo canadiense de
manera temporal, tres veces más que hace una década.
El UFCW
lamentó que los programas de empleo temporal en el campo asignen a cada
migrante a un empleador específico, lo que lo convierte en “una fuerza
de trabajo cautiva legalmente construida”, pues el miedo a perder el
trabajo desincentiva la denuncia de los abusos laborales o las lesiones
que suele provocar la actividad en el campo.
“Los trabajadores
agrícolas migrantes deben tener la opción de solicitar la residencia
permanente bajo programas provinciales nominados y sus permisos de
trabajo deberían estar abiertos, permitiendo el empleo a través de un
sector en una región”, estimó el sindicato.
Entre otros abusos,
el UFCW destacó el seguro de empleo, que se deduce de la nómina de todos
los trabajadores para supuestamente cubrir los periodos de interrupción
de trabajo, pero del que no se benefician en la práctica.
El
sindicato explicó que, al terminarse la temporada de cosecha, los
empleadores suelen retornar a los trabajadores a sus países de origen y
no esperan a que se agote el periodo de residencia temporal otorgado por
el programa. Por lo anterior, no gozan de este fondo al que, en teoría,
tendrían derecho.
Fuente: Proceso
Fuente: Proceso