Reina Magdariaga Larduet / Prensa Latina / Contralinea
La proporción desmedida de personas en todo el mundo en proceso de
envejecimiento es razón más que suficiente para que las sociedades y
comunidad científica aúnen esfuerzos para enfrentar mancomunadamente con
inteligencia esa realidad
Para que se tenga una idea, según la Organización Mundial de la
Salud, entre 2000 y 2050, la cifra de habitantes del planeta mayores de
60 años se duplicará, al reportar un crecimiento del 11 al 22 por
ciento, lo que representa que ese grupo de edad pasará de 605 millones a
2 mil millones en el transcurso de medio siglo.
Asimismo, esa progresión tendrá un comportamiento ascendente en las
naciones en desarrollo, donde ese segmento se multiplicará por cuatro
dentro de tres o cuatro décadas.
De ahí que constituye un desafío aumentar las oportunidades de estos
adultos mayores, aprovechando al máximo sus capacidades para ser
socialmente útiles. Sin embargo, estas personas pueden tropezar con
impedimentos para participar en la vida económica, política, social y
cultural de sus respectivos países.
Por eso, no son pocas las acciones que faltan aún por hacer para
eliminar toda forma de discriminación por motivos de edad, así como de
abandono, abuso y violencia, en pos de elevar la dignidad bien merecida
de esos ciudadanos diseminados en todas las regiones del orbe.