domingo, 5 de junio de 2011

García Luna rumbo a la ‘beatificación’

El Presidente Calderón calificó el trabajo de los federales de ‘sacerdocio cívico’
Por Hugo Páez
El secretario de Seguridad Pública es el principal punto de apoyo del Poder Ejecutivo en esta lucha sin retorno, que no tiene otra opción que la victoria
Con 44 mil muertes dolosas en la lucha contra el crimen organizado, justificadas por la Conferencia del Episcopado Mexicano, encabezada por Carlos Aguiar Retes, a Genaro García Luna se le presentan las condiciones necesarias para convencer a los ciudadanos que sufren el embate de la inseguridad día tras día, que el Estado mexicano sigue el camino correcto, aun cuando el método sea altamente cuestionado.
Impulsado por un gran aparato propagandístico que incluye una serie de televisión llamada ‘El Equipo’ y la promulgación presidencial del ‘Día del Policía Federal’, el secretario de Seguridad Pública es el principal punto de apoyo del Poder Ejecutivo en esta lucha sin retorno, que no tiene otra opción que la victoria, para lo cual refuerza la percepción de la misma a partir de espectaculares operativos heroicos en la serie de televisión.

CALDERÓN LO LLENA DE ELOGIOS


El Presidente Calderón no regatea elogios, el jueves calificó el trabajo de los federales de "sacerdocio cívico", un concepto que invade los terrenos de la teología, "cívica", en este caso, y eleva el rango de lucha, tal como los cristeros lo hicieron en su momento con el estandarte de la Virgen de Guadalupe e imágenes cristianas.

Calderón no tiene otra opción, convirtió la lucha contra el crimen como la meta principal del gobierno federal, aun cuando arroje pilas de mexicanos muertos, en un delirio que no encuentra otra forma de combate a diferencia del país de mayor consumo de drogas del mundo, Estados Unidos, con saldos mucho menores en vidas y violencia generada por el método.

A diferencia del impulso en capacidad coercitiva en las fuerzas policiacas, Ejército, Marina y Fuerza Aérea, que da el gobierno federal, el combate a la ilegalidad se queda en simples tesis incumplidas, en proyectos que no se concretan o son francamente ineficientes, aunque debemos reconocer que como en cualquier planteamiento para solucionar un problema que nunca se cuantificó en sus dimensiones reales, como lo hace el gobierno de Felipe Calderón, las soluciones son complejas y altamente politizables por la oposición al partido en el gobierno.


EXTIRPAR LA CULTURA DE LA ILEGALIDAD

Como sociedad, durante décadas no quisimos asumir y hacer conciencia plena que debemos extirpar la cultura de la ilegalidad como forma de vida adoptada en ausencia de una vía corta para solucionar problemas cotidianos, y al mismo tiempo construimos una gran subcultura que sirve de base para la aceptación social del delito, que a escalas mayores deriva en crimen organizado.

La historia de México es la historia de la tolerancia a la corrupción de todo tipo. Grandes antihéroes desfilan en esta pasarela que llega al clímax en la figura de Alfonso ‘El Negro’ Durazo. Estos personajes no debieron existir, sin embargo, la cultura de la ilegalidad penetra a todas las escalas y la vivimos a diario en la impunidad en la vida cotidiana.


INÉDITO EL BAÑO DE SANGRE

En la historia del México moderno es inédito el baño de sangre en las dimensiones del sexenio de Felipe Calderón, y también el compromiso tan profundo de un Presidente de la República a pesar de los resultados violentos, sin precedentes, que suman 44 mil muertes dolosas en lo que va del sexenio.

Felipe Calderón condecoró el jueves pasado el valor de oficiales y tropa que se han construido con las grandes carencias del país; Genaro García Luna, Guillermo Galván Galván y Francisco Sainez se la tienen que arreglar con lo existente. Pero no sólo ellos, los mexicanos hemos sufrido por los malos maestros, malos policías, malos profesionistas en muchas áreas, malos funcionarios y una relación insidiosa con Estados Unidos que propicia la proliferación de armas y no puede evitar el consumo de drogas que impulsa un mercado gigantesco que naturalmente pasa por su frontera más próxima con los países de Centro y Sudamérica, productores de estupefacientes, igual que ellos en mariguana.


TREMENDO EL COSTO PARA EL PARTIDO DEL PRESIDENTE

El costo para el partido del Presidente es tremendo, la percepción de inseguridad rebasa a todos los tiempos, el tema electoral es tema de percepciones, pedir al gobierno federal como premisa principal que no se derrame más sangre en la lucha contra el crimen organizado es invitarlo públicamente a tomar una actitud pasiva que seguramente favorecerá esa percepción, invaluable en las elecciones, y de nuevo postergará el problema y quizá lo potencie dando espacio y tiempo a las bandas que les permita reorganizar sus operaciones.

Felipe Calderón va a heredar una posición valiente en la que no le importó comprometer su imagen y la continuidad de su partido para resolver un cáncer mortal. En el tema deja una vara muy alta para quien tome la estafeta, ante una sociedad que ya no permite simulaciones.


Fuente: Impacto