miércoles, 1 de febrero de 2012

La criminalización de los trabajadores y sus organizaciones en México

En México la precariedad de la clase trabajadora se agudiza con el desmantelamiento de sus organizaciones, el ejemplo más claro es la extinción de la paraestatal LyFC afectando a los trabajadores agremiados al SME
1 febrero 2012 | Edwin Ramírez | SDP Noticias
Desde la caída del muro de Berlín se han venido modificando los paradigmas teóricos y de acción de las diferentes organizaciones que se asumen de izquierda, se puso en duda la vigencia del marxismo y la construcción de un sistema diferente al capitalismo. Los partidos políticos de izquierda mantuvieron banderas progresistas, sin embargo, al paso de los años se fueron deshaciendo de un elemento nodal de su identidad e instrumento de lucha: los trabajadores.
En su obra “La tercera vía”, Anthony Giddens va describiendo la transformación que vivieron en Europa los partidos políticos de izquierda, los cuales transitaron hacia la socialdemocracia, de igual forma se puede ir observando el desuso de conceptos como clase, plusvalía, revolución, lucha de clases, etc. Así mismo ha desaparecido por completo la idea de construir un sistema económico, político y social diferente al capitalismo, ahora todos los partidos políticos, sobre todo en México, se plantean la lucha por la democracia.

Un daño colateral consecuencia de la pérdida de identidad y solidez teórica e ideológica de la izquierda partidista, es la orfandad en la que quedaron las organizaciones sindicales, las cuales han sido las más afectadas por el sistema económico voraz, poco a poco, se les han ido quitando muchas conquistas históricas, dejando en la incertidumbre no sólo a los actuales trabajadores, sino a las futuras generaciones que tarde o temprano se enfrentarán a un sistema laboral injusto y explotador. Bajo este contexto, México ha adoptado una política anti sindical férrea, desde finales de los años setenta los sindicatos sufren constantes embestidas, sobre todo aquellas organizaciones que se asumen independientes del sistema corporativo, el cual sirvió como un método de control político y económico implementado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Nuestro sistema político y económico se ha dedicado a criminalizar las organizaciones independientes de trabajadores, de igual forma pocos medios de comunicación informan sobre la situación laboral, sus condiciones y la trampa de la subcontratación o el llamado outsourcing. Se tacha a los sindicatos como un fardo para la productividad y la ganancia, en una crisis económica es la clase trabajadora la primera en pagar las consecuencias y la última en disfrutar los beneficios de la bonanza y estabilidad (si es que la hay).

En nuestro país la seguridad social ya es privilegio de pocos trabajadores, nuestro sistema de salud y pensiones esta a nada de colapsar y ningún partido político, incluyendo a los que se denominan de izquierda, ha querido realizar acciones contundentes para detener esta situación. La precariedad de la clase trabajadora se agudiza con el desmantelamiento de sus organizaciones, el ejemplo más claro es la extinción de la paraestatal Luz y Fuerza del Centro (LyFC) afectando a los trabajadores agremiados al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), sobraron las acusaciones hacia esta empresa que resultaba costosa para el Estado, se tacho de privilegiados a los sindicalizados y un sector importante de la sociedad aplaudió la acción del gobierno.

No obstante el tiempo le dio la razón a los miembros del SME, comenzaron los abusos en los cobros por parte de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), de igual manera, esta empresa se ha visto incapaz de cubrir la demanda que representa garantizar el servicio de la luz en la zona metropolitana, generando una respuesta poco efectiva ante las fallas en la red eléctrica, vr.gr. la explosión de mufas en el centro del D.F. Resulta preocupante que se criminalice a los trabajadores por gozar de conquistas laborales, las cuales han sido tachadas de privilegios, por qué no, en lugar de criticar esa situación privilegiada de unos cuantos trabajadores, se lucha para que todos los trabajadores de México gocen de las mismas prestaciones.

Como sociedad no hemos vislumbrado las consecuencias del neoliberalismo en nuestro país, las generaciones nacidas después de los años ochenta no gozaremos de una seguridad social, de un sistema de salud ni de pensiones producto de una estabilidad laboral, como bien apunta el sociólogo Robert Castel, las nuevas generaciones nos enfrentamos a un ascenso constante de incertidumbres en el campo laboral, muchos jóvenes que ingresan a éste, no saben que cuentan con derechos y prestaciones, ignoran lo que es un sindicato y su labor como proyecto político. Otro ejemplo preocupante de represión a la clase trabajadora está sucediendo en Ciudad Sahagún Hidalgo, hace algunos días los ex trabajadores de una compañía de camiones fueron reprimidos, acción que no fue realizada por la fuerza de seguridad pública, fue la propia empresa la que dio la orden de disolver las manifestaciones, como saldo quedó un trabajador muerto y dos herido. Ante tales acciones, hay que estar atentos con estos fenómenos y tomar cartas en el asunto, de lo contrario el problema puede estallar de forma incontrolable, recordemos que la clase trabajadora es el motor emancipador de una sociedad y la violencia organizada es el medio legitimo para conseguirlo.

P.D. Toda mi solidaridad a los ex trabajadores de DINA, me sumo a sus reclamos de justicia.