
En presencia de más de dos mil docentes albergados en el Centro de
Convenciones Siglo XXI del IMSS, la cúpula de la Coordinadora argumentó:
Según el posicionamiento de los maestros, el “fracaso” de la reforma
impulsada por Enrique Peña Nieto partiría de cuatro puntos iniciales.
En primer lugar, un diagnóstico “limitado” de la problemática
educativa en el país, que señala “erróneamente” a los maestros como
responsables “de todos los males”, y en segundo una concepción
“mercantilista” de la educación.
Como tercer punto destacan el desconocimiento de las “potencialidades
de participación” de maestros y ciudadanos, y en último lugar una
visión “reduccionista y equivocada” de la evaluación.
Agraviados por la política de “desprecio”, “punitiva” y “autoritaria”
que emprendió la administración federal, según la describe el
magisterio disidente –que ha protestado contra la reforma educativa
desde su concepción, resultando en miles de sanciones–, los maestros
apuntaron:
“Lejos de propiciar mejores condiciones para el trabajo de los
docentes, para el desempeño de los estudiantes o, en síntesis, para
lograr un ‘México con educación de calidad’, como plantean los
documentos gubernamentales, la política educativa ha generado una enorme
incertidumbre laboral, así como un muy desfavorable entorno educativo
para la niñez y la juventud”.
Durante más de 12 horas participaron académicos, estudiantes,
representantes de gobierno, padres de familia y organizaciones
sociales, y de entre los invitados de los maestros se escucharon voces
como las del exrector de la Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM), Pablo González Casanova; el rector de la Universidad Autónoma de
la Ciudad de México (UACM), Hugo Aboites; la diputada federal Araceli
Damián González; la profesora Denise Dresser; el obispo Raúl Vera; el
sacerdote Alejandro Solalinde; el investigador Adolgo Gilly, y el
escritor Paco Ignacio Taibo II, entre otros.
González Casanova llamó a “respetar la dignidad” de los maestros y a
velar por los derechos laborales “de todos los trabajadores” en México,
mientras que Taibo exaltó a los docentes a unirse en un “contraproyecto
educativo” frente a la reforma gestada desde el poder y “contra la
represión” del Estado.
Por su parte, Alejandro Solalinde contó que su padre fue maestro y
habló de su amor por el gremio. “En este tiempo de crisis, de
instituciones autoritarias que pretenden administrar la ignorancia y
reproducen el desprecio a los sectores más marginados, nuestra educación
tiene que ser humanista, tener a la persona al centro (no a la escuela,
como ha repetido el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño)”,
fueron las palabras del sacerdote.
Del encuentro de este martes, anunciaron los disidentes, se
elaborarán propuestas que se sumarán a las que se recabaron a lo largo
del país para dar pie a un segundo foro en septiembre próximo, de donde
saldrán conclusiones para discutirse en un tercer evento, en octubre.
Finalmente, en noviembre culminarán los trabajos con la realización del
llamado Congreso Nacional de Educación Popular, con la intención de
implementar los resolutivos en las escuelas públicas.