
Las escuchas autorizadas por un juez federal y realizadas por la Unidad Científica de la Policía Federal dan cuenta de los acuerdos de Adrián Rubalcava, Diputado electo del PRI-PVEM para la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), con Juan Carlos Zaragoza Ríos, empleado de Televisa.
Ambos hablan de pagos en dólares y en pesos; de ataques a
enemigos políticos como Luis Espinoza Cházaro. Y hablan del posible uso
de las cuentas de Televisa y de Joaquín López Dóriga para campañas de acoso…
MÉXICO, D.F. (SinEmbargo).- ¿Qué político mexicano no estaría fascinado de tener control de la cuenta de Twitter de Televisa o de Joaquín López Dóriga, uno de los dos principales (junto con Carlos Loret) rostros del Canal de las Estrellas?
López Dóriga posee, en esa red social (@lopezdoriga),
5.3 millones de seguidores. Es uno de los cinco periodistas con mayor
audiencia en Twitter y tiene casi cuatro millones más seguidores que
Jorge Ramos (@jorgeramosnews), el comunicador latinoamericano más influyente en Estados Unidos.
Y la cuenta de Televisa (@Canal_Estrellas) posee 600 mil seguidores. Nada despreciables.
Poco después de la medianoche del 13 de mayo de 2015, la Unidad
Científica de la Policía Federal interceptó una llamada entre Juan
Carlos Zaragoza Ríos, empleado de Televisa, y Adrián Rubalcava
Suárez, en ese momento Delegado con licencia de Cuajimalpa y candidato a
una diputación a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF).
Rubalcava ha dicho su encanto por las redes sociales. Textualmente: “Me atribuyen cosas, porque trabajo en redes sociales”.
Esa madrugada, el trabajo conjunto entre Zaragoza y el candidato
priista era intenso: con una elección en puerta, con muchos enemigos,
con varios frentes abiertos, Rubalcava necesitaba que su operador
moviera las redes.
En octubre del año pasado había iniciado una campaña de ataques
contra medios de comunicación, pero, desde antes, los rivales políticos
de Rubalcava ya estaban bajo fuego.
El 2 de diciembre de 2013, un grupo de agitadores irrumpió en un
evento político del Luis Espinoza Cházaro, Diputado Federal por el PRD y
aspirante de este partido a la candidatura a la Jefatura Delegacional
en Cuajimalpa. El legislador responsabilizó directamente a Ruvalcaba y a
“Los Claudios”, un grupo de golpeadores, extorsionadores y
secuestradores, algunos subordinados de Rubalcava en la administración
delegacional.
Durante todo 2014, el político capitalino arreció su campaña de
desprestigio en redes sociales contra Cházaro y, al poco tiempo, también
contra Carlos Del Valle, ex director de Desarrollo Social de Cuajimalpa
y nuevo enemigo de Rubalcava.
Las campañas de difamación dirigidas hacia ambos son casi idénticas.
Por ejemplo, a uno y a otro se les pretendió responsabilizar de festejar la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa.
La siguiente leyenda se montó, por separado, sobre el rostro de cada político en imágenes manipuladas en Photoshop:
“Yo ordené que quemaran a esos 43 putitos”.
Ni Cházaro ni Del Valle lo dijeron. Ni siquiera lo sugirieron.
Los “43 putitos” fue idea del equipo que, desde la clandestinidad
(exhibida ahora por la Unidad Científica de la Policía Federal) operaba
para acosar a rivales políticos.
Fuente: Proceso
Fuente: Proceso