domingo, 10 de abril de 2011

Se manifiesta el Cereal contra la reforma laboral

Carolina Gómez Mena
Domingo 10 de abril de 2011, p. 18
Ante la perspectiva de que este mes pudiera aprobarse la regresiva modificación a la Ley Federal del Trabajo (LFT), el Centro de Reflexión y Acción Laboral (Cereal) exhortó a los legisladores a que en vísperas de Semana Santa, y en recuerdo de Jesús, impidan la crucifixión de los trabajadores y por lo tanto desechen la propuesta laboral del PRI, y también llamó a la jerarquía católica a no hacerse de la vista gorda ante una iniciativa que va en contra de la doctrina social de la Iglesia.
Aún es tiempo para que la Iglesia católica mexicana, especialmente la Comisión Episcopal de Pastoral Social (CEPS), a cargo del obispo Gustavo Rodríguez Vega, reaccione y también lo haga su dimensión laboral, encabezada por el obispo Carlos Garfias Merlos, manifestó el sacerdote jesuita Carlos Rodríguez, quien hizo hincapié en que esta propuesta es contraria a los principios elementales de la doctrina social de la Iglesia, y por lo tanto el silencio de estas dimensiones pastorales sólo abonará a las propuestas empresariales del PRI y del PAN.


Llamado a legisladores panistas
En entrevista, Rodríguez, quien es integrante del Cereal, indicó que los legisladores, particularmente los del PAN, cuya declaración de principios (del partido) tiene afinidad con la doctrina de la Iglesia y muchos de ellos son creyentes, eviten que los trabajadores sean crucificados en Semana Santa, y también aseguró que en estas fechas tan importantes para los cristianos sería tristísimo que la Iglesia permitiera que ocurra una nueva cruxifixión, una comtemporánea, la de los trabajadores, tal como ya la viven los migrantes con los secuestros y violaciones a sus derechos y la población que sufre la violencia derivada de las acciones del crimen organizado.
Hace casi un mes, durante la misa en recuerdo de los 65 mineros muertos en Pasta de Conchos, Rodríguez exhortó a los obispos de la Conferencia del Episcopado Mexicano a levantar la voz en contra de la reforma laboral del PRI, porque su contenido viola los derechos de los trabajadores, garantías que defendió el papa Benedicto XVI en su primera encíclica, Caritas in veritate, en la cual también retoma aspectos planteados por Juan Pablo II en torno a los derechos de los trabajadores. Ayer precisó que aún los obispos oficialmente no han dicho nada y añadió que la lentitud de la respuesta lo único que señala es que no están ni sensibilizados en un tema que afecta a la mayoría de los trabajadores ni preparados para una reacción inmediata a la violación de los derechos laborales.