10 junio 2017 | Redacción | Desinformémonos

Por su parte, Beatriz Oliverda, del mismo Centro, indicó que el impacto de las actividades extractivas se relacionan directamente con el uso y la contaminación del agua. Para ejemplificar, recordó que para la extracción de gas de lutitas se utilizan entre 9 y 29 millones de litros de agua sólo para la fracturación hidráulica o fracking, además de que se emplean más de 750 diferentes tipos de productos químicos.
Ambas investigadoras lamentaron que la información al respecto sea “desagregada y de poca calidad”, pues impide conocer exactamente cuántos litros de agua se utilizan para los proyectos extractivos, sobre todo aquéllos que utilizan tecnologías “altamente dañinas” como el fracking o la minería a cielo abierto.
Por otra parte, el estudio señaló que la extracción de metales e hidrocarburos también provoca la emisión de gases tipo invernadero, los cuales contribuyen al incremento de la temperatura en el planeta.
Al respecto, Olivera señaló que “es realmente urgente porque hay un alarmante aumento de la temperatura del planeta, cuyos efectos ya estamos sufriendo en México con la ocurrencia de fenómenos hidrometeorológicos extremos como las sequías, la escasez de agua, las inundaciones, […], hay desplazamiento de poblaciones e incluso pérdida de vidas humanas provocada por dichos fenómenos”.
Agregaron que los conflictos sociales en las comunidades son otra consecuencia de los proyectos extractivos, particularmente de la minería. Indicaron que la mayoría de los pueblos indígenas y comunidades donde se implementa la minería no se contó con una consulta previa que permitiera la participación de los habitantes, y la imposición del proyecto se traduce en invasión, desalojos e incluso asesinatos de los opositores.
De la Fuente señaló que tan sólo en 2016 se contabilizaron 37 conflictos sociales relacionados con la minería y 11 con la extracción de hidrocarburos en el país, y que del 2010 al 2016 se registraron 330 ataques a defensores del territorio y del medio ambiente.