A 22 años de que en el gobierno de Carlos Salinas México firmara el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, el llamado TLCAN o NAFTA (por sus siglas en inglés), los saldos que este acuerdo internacional, y otros subsecuentes, han reportado a la economía nacional son realmente desastrosos; y lejos de buscar una renegociación que enmiende sus desiguales contenidos que han dejado inermes las leyes mexicanas frente a las multinacionales, ahora se anuncia una modernización en otros mecanismos bilaterales de inversión como el que nuestro país sostiene desde el año 2000 con la Unión Europea (UE), firmado en 1999 por el tecnócrata Ernesto Zedillo. Es indispensable que en el actual momento de crisis generalizada que enfrenta la nación se delibere la conveniencia de seguir inmersos en el cumplimiento de estos convenios internacionales donde México, su economía y sus millones de habitantes siempre han llevado la de perder. La intención de esta serie de artículos es señalar a los verdaderos beneficiados con estas desiguales alianzas comerciales de la globalización y sus arbitrarias reglas del juego.
16 julio 2016 | Martín Esparza Flores | Siempre!



















