La feria de la demagogia política está a punto de estamparse con la implacable realidad del Estado de México. Desbocados índices de pobreza y sobrepoblación, desempleo y endeudamiento, así como espirales irrefrenables de delincuencia e inseguridad, constituyen la herencia que recibirá quien sea declarado ganador de los comicios de este domingo 4 en la entidad. Así pues, este escenario donde la pobreza, el miedo, la corrupción, el narcotráfico y el feminicidio forman parte de la vida diaria, es el premio para los políticos que mucho prometen y nada cumplen.

