Marcos Chávez - Contralinea
El ajuste del gasto en el primer
cuatrimestre ha sido indiscriminado: afectó el funcionamiento
administrativo de las entidades públicas y el gasto social, inversión y
desarrollo. El gobierno despide a 25 mil trabajadores mientras
privilegia la “guerra” contra el narcotráfico que hasta ahora no ha
funcionado
Desde febrero pasado, cuando anunció la
tercera reducción del gasto público en lo que va del sexenio, a Luis
Videgaray, titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, se le
ha visto muy atareado.
Con
diversos grados de intensidad, la estructura estatal, las entidades
autónomas, las dependencias de la administración central y las áreas
bajo control presupuestario directo, padecen la severa disciplina
fiscal.
Sólo se salvan de la
austeridad el derrochador Poder Judicial, paradójicamente avaro en
materia de justicia, y las secretarías de Defensa Nacional (Sedena) y de
Marina (Semar), responsables de la seguridad externa e interna.