La Jornada - El Correo Ilustrado
Hoy el río Sonora está muerto.
La empresa Minera México, en su sed de ganancias, como en otras
ocasiones, ha omitido medidas de seguridad para evitar condiciones
peligrosas y desastres que atentan contra la vida humana y la
naturaleza. No es la primera vez, ni tampoco es la única empresa minera
que en nuestro país afecta seriamente el equilibrio natural y la vida de
las personas. Lo sucedido con el río Sonora es una tragedia ecológica
mayúscula. Otras empresas como las de producción masiva de cerdos, las
petroquímicas, las productoras de insecticidas, han causado desastres
semejantes y son un peligro constante para la salud y la vida de la
población.