28 julio 2014 | Marco Aurelio Palma Apodaca y Juliana G. Quintanilla | La Jornada Morelos
Las consecuencias de la privatización de la energía no serán positivas para el pueblo. Luz, gasolina, gas, más caros para la mayoría. Expropian los bienes de la nación y los regalan a las trasnacionales. Pemex y CFE privatizadas, implican ganancias para unos cuantos y socialización de las pérdidas, de ahí el rescate de los fondos de pensiones por más de 2 billones a pagar en 35 años. Sin embargo, el servicio de energía eléctrica no tiene que verse como el negocio de unos cuantos. Tenemos que seguir dando la lucha en ese sentido y lograr como objetivo central que en la Constitución Federal sea reconocido el derecho a la energía eléctrica como un derecho humano.